La Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE) detuvo el 5 de octubre a cuatro policías municipales de Zamora — Luis “N”, Héctor “N”, Genaro “N” y Pedro “N” — por los presuntos delitos de robo calificado grave y ejercicio ilícito del servicio público, luego de que fueran encontrados en posesión de objetos presuntamente sustraídos del Bar El Nuevo Quijote, en la colonia Las Fuentes, donde la noche del 2 de octubre fueron asesinadas cinco personas en un ataque armado. Los cuatro agentes llegaron al bar como primeros respondientes. Al revisar su patrulla, los investigadores encontraron varios teléfonos celulares, un arma de fuego calibre .40 con cargador abastecido y un perro que habría sido sustraído del establecimiento. Asimismo, el personal ministerial y pericial detectó que el equipo de almacenamiento de las cámaras de videovigilancia del bar había desaparecido. La Fiscalía mantiene abierta la investigación tanto por el multihomicidio como por la conducta de los policías.
Los hechos del 2 de octubre: un bar con cinco personas asesinadas y treinta casquillos en el piso
La noche del viernes 2 de octubre, hombres armados irrumpieron en el Bar El Nuevo Quijote, en la colonia Las Fuentes de Zamora, y abrieron fuego contra los presentes. El saldo inicial fue de cuatro personas muertas y tres lesionadas. Uno de los sobrevivientes, Aarón G. R., de 35 años, murió posteriormente en el hospital a consecuencia de sus heridas, elevando el total de fallecidos a cinco. Los peritos aseguraron más de 30 casquillos percutidos — principalmente calibre 9 milímetros — además de cartuchos, un cargador abastecido y otros indicios. Con ese contexto llegaron los cuatro policías municipales como primeros respondientes: a un bar donde acababan de ocurrir cinco homicidios, con decenas de casquillos en el suelo y múltiples testigos.
Lo que encontraron en la patrulla: celulares, un arma, las cámaras y un perro
Las investigaciones de la FGE detectaron dos señales de alerta durante el procesamiento de la escena. La primera fue la ausencia del equipo de almacenamiento de las cámaras de videovigilancia del bar — el dispositivo que contenía la grabación de lo que ocurrió esa noche y que es evidencia fundamental para identificar a los agresores. La segunda fue la inspección de la patrulla en que se trasladaban los cuatro policías, donde los investigadores encontraron varios teléfonos celulares, un arma de fuego calibre .40 con su cargador abastecido, y un perro que habría pertenecido al establecimiento. La desaparición del equipo de video es el elemento más grave institucionalmente: si los policías sustrajeron el sistema de cámaras de una escena del crimen activa, potencialmente eliminaron la evidencia más importante para la investigación del multihomicidio — una conducta que no solo configura robo sino posible obstrucción de la justicia.
El delito: robo calificado grave y ejercicio ilícito del servicio público
La FGE imputó a los cuatro policías los delitos de robo calificado grave — por la modalidad de cometerlo en el ejercicio del cargo — y ejercicio ilícito del servicio público, que en el Código Penal de Michoacán sanciona a los servidores públicos que realizan actos contrarios a sus obligaciones o que se aprovechan de su cargo para obtener un beneficio. Los cuatro fueron detenidos y puestos a disposición del Ministerio Público, y los objetos quedaron asegurados para determinar su procedencia y posible relación con los hechos. Al cierre de esta nota, la FGE no había confirmado si alguno de los cuatro fue ya vinculado a proceso.
¿Qué significa para el Cabildo?
- Cuatro policías municipales que roban en una escena del crimen activa — incluyendo el equipo de grabación de las cámaras de vigilancia — es el nivel más grave de corrupción policial documentado por LGM en 2026: no se trata de cobrar una mordida en un retén ni de robar una billetera — se trata de saquear una escena donde cinco personas acaban de ser asesinadas y potencialmente destruir la evidencia que podría identificar a los asesinos; el Cabildo tiene la obligación de exigir al director de Seguridad Pública un informe sobre el perfil, los controles de confianza y los antecedentes de los cuatro agentes detenidos.
- La sustracción del equipo de almacenamiento de las cámaras de una escena del crimen activa puede constituir obstrucción de la justicia — un delito adicional que la FGE debe investigar con prioridad: las grabaciones de videovigilancia son con frecuencia la evidencia más importante para identificar a los perpetradores de un homicidio; si los policías municipales sustrajeron ese equipo — ya sea para venderlo o para proteger a los agresores — la investigación del multihomicidio quedó dañada de manera potencialmente irreparable.
- El protocolo de primeros respondientes en escenas del crimen debe incluir supervisión inmediata de los propios agentes municipales: cuando policías municipales llegan primero a una escena activa, el riesgo de contaminación o sustracción de evidencia es real y documentado — el caso de Zamora lo confirma; el Cabildo puede acordar que el Reglamento de la Corporación Policial establezca que las escenas del crimen activas deban ser aseguradas bajo supervisión de la FGE desde el primer momento, con un registro de quién ingresó y en qué condiciones.





